miércoles, 21 de enero de 2026

EL PODER DE LOS SIN PODER

 
EL PODER DE LOS SIN PODER

Y otros escritos

Libro Autor Václav Havel

Prólogo de Belén Becerril

EDITOR ENCUENTRO EDICIONES

PRIMERA EDICIÓN 2013

 

LIBRO RECOMENDADO

El poder de los sin poder es el libro pragmático de Václav Havel: una serie de ensayos políticos en los que su autor sostiene que el mundo dominado por la técnica debe evolucionar hacia otro en el que una «revolución existencial» dote de un auténticamente contenido a las nuevas estructuras sociales políticas y ales

EN LA CONTRAPORTADA:

El poder de los sin poder es una obra de las obras más importantes de Václav Havel (1936 – 2011), un ensayo que construyo un verdadero grito de libertad en los años setenta y que pronto se convertiría en un manifiesto de la disidencia en Checoslovaquia, Polonia y otros países comunistas. Pero si la lectura de El poder de los sin poder resulta hoy de tanta actualidad es porque este ensayo es también una reflexión sobre la necesidad del hombre de vivir en la verdad, de seguir la llamada de su conciencia y alzar su voz contra la mentira, de la que el propio poder totalitario era prisionero. Como diría más tarde el autor: <<una palabra verdadera, incluso pronunciada por un solo hombre, es más poderosa, en ciertas circunstancias, que todo un ejército. La palabra ilumina, despierta, libera. La palabra tiene también un poder. Es ése el poder de los intelectuales>>

Se recogen aquí también algunos de sus cuidados discursos -El futuro de la esperanza, el misterio de la historia y el destino del mundo…-, verdaderos ensayos en los que, más allá de la política, asoma el Havel más personal. Se incluyen también dos escritos que recogen sus ideas sobre Europa y el proceso de integración, y trasmiten su ilusión por este experimento que tantos años de paz ha traído y que constituye un <<intento extraordinario de unión democrática de estados>>

Esta publicación es la novena de la colección Raíces de Europa, publicada por el Instituto de estudios Europeos de la Universidad CEU San pablo y Ediciones Encuentro, con el objetivo de acercar al lector a las más relevantes pensadores y promotores de la construcción europea

PRESENTACIÓN:

El final de la década de los 80 nos ha sorprendido a todos con una noticia gozosa y preocupante a la vez: el comunismo se derrumba; su sistema parece agotado, su imperio se cae a pedazos. Lo preocupante no es, naturalmente, el derrumbamiento del comunismo, sino el vacío que deja tras de sí. Algunos insensatos de Occidente han comenzado a frotarse las manos: <<Teníamos razón -dicen-, aquello no funcionaba>>. Los que lamentan la caída callan, pero su silencio apenas logra ocultar su profundo desencanto. A unos y otros, habría que decirles que <<una vez hecha la perestroika del mundo comunista, está por hacer la de occidente, cuyo sistema no tiene los fines adecuados, aunque tenga los medios>> (Conferencia pronunciada por José Luis Sampedro en zaragoza el 14 de febrero de 1990). El sistema occidental no está para dar lecciones a nadie: su moralidad está podrida, su espiritualidad embrutecida

Pero vayamos a nuestro personaje, Václav Havel, intelectual firmante y portavoz de la carta 77, y en la actualidad presidente de Checoslovaquia

Havel es un dramaturgo; su vida ha estado más cerca de la tragedia que de la vida prosaica, y por eso también es más hija de la verdad que de la mentira. La sociedad Occidental no presenta atractivo alguno para hombres que, cómo él, han vivido en el exilio interior y se han curtido en mil batallas de violencia, de aislamiento, de humillación, de sufrimiento y de dolor. Havel, como Patocka, Mazowiecki, Solzenitsin, Tatiana Goritchéva, Karol Wojtyla y tantos otros, ha bebido su esperanza en veneros muy claros y profundos. Durante decenios han estado condenados al ostracismo y a la nada. Por eso quizá han podido experimentar la gloria y la dignidad del ser mejor que nosotros, los Occidentales. Parecen que han logrado una especie de catarsis (en el sentido clásico del término) que en Occidente no siempre ha sido posible por las distracciones y ruidos que a diario nos deslumbran y aturden <<La tragedia del mundo moderno no es que el hombre conozca cada vez menos el sentido de su propia vida, sino que esto le importa cada vez menos>>

¿Qué hace un intelectual como Havel en la política? Decía Platón que <<mientras los filósofos no gobiernen las ciudades o los que ahora se llaman reyes y soberanos no practiquen la filosofía con suficiente autenticidad…, no habrá reposo para los males de la ciudad>> (cfr. República 473 D, 487 D). Naturalmente también decía Platón que para conseguir tales políticos es preciso educar a la población en la justicia y en la verdad. El intelectual tiene primero que pensar lo que dice, inmediatamente después decir lo que piensa y a continuación vivir lo que dice y lo que piensa. Havel sabe que la política no es lo definitivo, que la política no salva al hombre. Ha repetido varias veces que su cargo es provisional. No es un político como los que estamos acostumbrados a ver. No hace política: sus mítines parecen trabajos prácticos de filosofía, no anuncia paraísos, ni perdidos ni por ganar, no promete el oro y el moro, habla de la verdad y de la mentira, exhorta a la vigilancia más que al sueño,  a la desazón más que al sosiego

El actual presidente de Checoslovaquia sabe que sus esfuerzos no pueden ser ni prometeicos ni narcisistas. La tarea primordial no es destruir lo que está mal, sino construir desde abajo una nueva persona y un hombre nuevo. La tarea más urgente y necesaria es la conversión del corazón del hombre. Es ahí donde el mal que hay que destruir, el cáncer que es preciso erradicar (Dostoievski: <<Si yo fuera bueno, el mundo sería bueno>>). El corazón convertido en el que puede propulsar la <<revolución existencial>>. Ese es el auténtico poder de los sin poder, el único camino para frenar el <<totalitarismo rampante>> y emprender la reconstrucción moral de la sociedad. Así será posible la paz, la libertad, la libertad, la justicia, la solidaridad; eso es también lo que puede hacer que el poder se convierta en servicio

Hay que virar hacia el hombre, pero es preciso también clavar la mirada en aquello que está más allá del hombre: <<Solo un dios puede salvarnos>>

Heidegger, a quien se debe tan lapidaria y agónica frase, escribía la palabra dios con minúscula, Havel parece escribirla con mayúscula (cfr. Al respecto sus Cartas a Olga. Un intelectual no puede esperar sin razón, pero todo intelectual ponderado sabe que tampoco se puede razonar a fondo sin esperar, sin rezar de alguna manera. No deja de ser curioso que en los países del este se haya perseguido durante años tanto a los que pensaban como a los que rezaban. ¿Tenían algo en común o es que rezar es tan peligroso como pensar?

A los cristianos occidentales que hayan estado atentos, el <<diagnóstico>> y los <<remedios>> havelianos seguramente les resultan familiares. Lo que está pasando en los países del Este difícilmente puede explicarse al margen de la figura de Juan pablo II (esto no significa menospreciar los méritos de otros hombres de Iglesia, como el cardenal Agostino Casaroli, y de ilustres estadistas que han trabajado durante años en la Ostpolitik). Ni aquello se entiende sin él, ni él puede comprenderse del todo sin aquello. Ahí están sus escritos (Redemptor hominis, Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis, por citar sólo algunos). Ojalá muchos de sus incondicionales dejen de aplaudirle y comiencen a leer sus escritos. Quiera Dios que sus detractores furibundos aviven los ojos del corazón y abran las puertas de Cristo

Terrible paradoja es que mientras media humanidad comenzaba a llorar por la muerte de Dios, la otra mitad empezara a lamentarse por la muerte del hombre (Stalin, Hungría/56, Praga/68, Tiananmen, Timisoara, etc.). la muerte de Dios no puede ser una gloria para el hombre. Y no puede serlo porque la gloria de dios no es la muerte del hombre, sino que éste se convierta y viva: <<la gloria de Dios es el hombre viviente, la vida del hombre es el conocimiento de Dios>> (cfr. Adversus haereses, 2, 155), decía San Ireneo de Lyon

La luz, la palabra verdadera, nos llega hoy del Este. Pero la luz, la Palabra estaba ya entre nosotros, <<vino a su casa y a los suyos no la recibieron>> (jn 1, 11)

Gobierno de España

Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación

Tomado de la prestigiosa colección:

Filosofía Política

Catalogada con el número 492

FICHA TÉCNICA:1 libro

En formato de 20 por 20 por .62 cm

Autor Václav Havel

Pasta delgada en color plastificado

.250 gramos

Primera edición 2013

ISBN 9788490550120

Prólogo de Belén Becerril

Editor Encuentro Ediciones y

Gobierno de España

Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación

COMENTARIO ADICIONAL:

Más allá de la importancia que tuvo El poder de los sin poder durante los años setenta y ochenta, Becerril Atienza señala que lo más sorprendente de este ensayo es:

 La sensación de actualidad que se desprende, de principio a fin, de cada una de sus páginas... ¿A qué se debe, si precisamente sus esfuerzos contribuyeron a socavar un régimen que forma ya parte de la historia? Es indiscutible que este ensayo constituye, decíamos, un grito de libertad. Libertad de reflexión filosófica y política, en la literatura y en la música… una libertad que como él decía es indivisible y es solidaria, ya que no defender la de los demás significa también renunciar voluntariamente a la propia. Pero El poder de los sin poder es además, o es aún en mayor medida, una voz que clama la necesidad del hombre de vivir en la verdad, un acto de resistencia, de rebelión contra la mentira de la que el propio poder totalitario es prisionero. Ésta es la idea que Havel nos transmite en sus primeras páginas con aquella inolvidable parábola del tendero que pone en su escaparate, entre las cebollas y las zanahorias, el cartel: "Proletarios del mundo uníos"

 

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